Las condiciones cambiantes en la industria, las crisis económicas y el deseo de mejorar la eficiencia pueden motivar a una empresa a iniciar una transformación digital. Sin embargo, implementar cualquier cambio en el proceso puede resultar complicado. Por eso, los líderes deben esforzarse por hacer que la transición sea lo más suave posible.

Es posible que una empresa necesite combinar varios tipos de transformación para que su proyecto sea realmente eficiente. Pero, ¿cuáles son estos diferentes tipos de transformaciones? En general, existen cuatro categorías principales de transformación.

Si tu empresa está pensando en realizar una transformación digital y quiere adaptarse a los nuevos tiempos, puede ser una buena opción contratar las charlas de Marc Vidal a través de MT Consulting. El economista se ha convertido en un gran divulgador de la transformación digital, pero también de la economía e industria 4.0. Como siempre dice, las tecnologías están para aprovecharlas y no para tener miedo. La diferencia entre el éxito y el fracaso es que unas empresas tienen miedo y otras aprovechan los cambios. Dicho esto, pasamos a mostrar los tipos de metodologías principales.

1- Transformación de procesos

El objetivo principal de una transformación es hacer que los procesos internos sean más simples y eficientes.

La transformación de procesos busca reducir el tiempo de producción o procesamiento, los costos, los errores y la complejidad, repensando las estrategias. Los resultados esperados incluyen la simplificación o eliminación de pasos innecesarios y la mejora en la presentación de informes, disminuyendo los errores en la entrada de datos.

Evaluar el software existente es crucial en este tipo de transformación operativa. Aunque puede ser tentador introducir un nuevo sistema durante la transformación, los gerentes deben considerar varios factores antes de hacerlo.

Primero, hay que evaluar los cronogramas de implementación y la urgencia del cambio. Por ejemplo, implementar una nueva aplicación puede tomar más de un año, lo que requeriría medidas provisionales para resolver los problemas que puedan surgir durante la transición.

En segundo lugar, es importante tener en cuenta que las actualizaciones de aplicaciones SaaS son frecuentes. Un proveedor podría introducir nuevas funciones pronto, eliminando la necesidad de un nuevo software. Por eso, es fundamental revisar las hojas de ruta de tus proveedores si utilizas herramientas en la nube.

Leer también  Algunas teclas del teclado no funcionan: qué es y cómo arreglarlo

En tercer lugar, esta transformación puede afectar a proveedores y clientes. Por ejemplo, cambiar el proceso de cuentas por pagar puede modificar la forma en que se envían y validan las facturas. Por tanto, la gestión del cambio, incluso con las partes interesadas externas, es esencial.

2- Transformación del modelo económico o negocio

Transformar el modelo de negocio de una empresa es una medida mucho más profunda que simplemente ajustar sus procesos. En este caso, una compañía busca reorganizar una parte de su negocio al digitalizar un producto o servicio que antes ofrecía de otra manera.

Las empresas suelen optar por este tipo de transformación cuando los directivos detectan una oportunidad debido a cambios en los hábitos de compra de los consumidores o porque observan que sus competidores se están orientando hacia una dirección específica.

Si decides cambiar tu modelo de negocio, es crucial no actuar de manera demasiado reactiva. Probablemente necesitarás contratar nuevas habilidades y/o capacitar a tus empleados actuales para que se adapten a las nuevas demandas operativas, lo que se conoce como reskilling. Además, es esencial planificar cuidadosamente cada paso para asegurar una transición suave y efectiva.

3- Transformación por diversificación

Como su nombre indica, una transformación por diversificación, también conocida como transformación de dominio, consiste en realizar cambios estratégicos y digitales para acceder a un nuevo mercado y expandir las oportunidades de crecimiento de la empresa.

Esta estrategia se implementa frecuentemente cuando la competencia o las nuevas tecnologías hacen difícil continuar vendiendo un producto o servicio en su forma actual. En respuesta, los directivos buscan diversificar la cartera de la organización sin abandonar su negocio principal histórico. La diversificación puede implicar el desarrollo de nuevos productos, la adopción de nuevas tecnologías, la exploración de diferentes segmentos de mercado o incluso la expansión geográfica.

Por ejemplo, una empresa inicialmente dedicada al desarrollo de software para automatizar procesos internos podría decidir empezar a comercializar este software a otras empresas. Esto no solo crea una nueva fuente de ingresos, sino que también permite a la empresa adaptarse a un mercado en constante cambio, aprovechando sus capacidades y conocimientos existentes para ofrecer soluciones innovadoras a nuevos clientes.

Leer también  Requisitos para viajar a La India

Además, la transformación por diversificación puede implicar alianzas estratégicas o adquisiciones de otras empresas que complementen o expandan la oferta de productos y servicios. Por ejemplo, una compañía de tecnología podría adquirir una startup especializada en inteligencia artificial para integrar esas capacidades en sus propios productos, mejorando su competitividad y abriendo nuevas posibilidades de negocio.

Implementar una transformación por diversificación también puede mejorar la resiliencia de la empresa ante cambios económicos y tecnológicos. Al no depender exclusivamente de una única fuente de ingresos, la organización puede mitigar riesgos y aprovechar oportunidades emergentes de manera más efectiva.

4- Transformación cultural/organizacional

Una transformación cultural u organizativa es más que simplemente cambiar procedimientos o implementar nuevas tecnologías. Implica modificar la manera en que una empresa opera en su núcleo, desde sus valores fundamentales hasta su estructura organizativa. Este tipo de transformación puede ser desafiante porque no solo requiere ajustes en los sistemas y procesos, sino también en las actitudes y comportamientos de los empleados.

Las adquisiciones empresariales suelen desencadenar transformaciones organizativas, ya que la integración de dos culturas corporativas diferentes puede requerir una revisión profunda de prácticas y normativas. Del mismo modo, un cambio en el liderazgo puede impulsar la necesidad de alinear la visión y los objetivos estratégicos de la empresa con la nueva dirección.

Por otro lado, situaciones adversas como litigios legales o problemas de reputación pueden forzar a una organización a replantearse profundamente su enfoque y prácticas para restaurar la confianza pública y mantener su competitividad en el mercado.

La transformación digital, en particular, es un proceso que no solo implica adoptar nuevas tecnologías, sino también redefinir los modelos de negocio y empoderar a los empleados con habilidades digitales. La gestión del cambio juega un papel crucial en este proceso al facilitar la transición suave y efectiva hacia nuevas formas de operar y competir en la era digital.